La tormenta invernal Fern afectó a 34 estados de Estados Unidos, se cobró al menos 115 vidas y causó daños por valor de 115 mil millones de dólares. En Portugal se registró un récord nacional de velocidad del viento de 208,8 km/h. En Sicilia, las casas se están desplomando desde un acantilado de 20 metros, y en Brasil, un rayo cayó sobre una multitud durante un mitin, dejando 89 personas heridas y estableciendo un récord nacional. Estos ya no son fenómenos aislados: los desastres climáticos están afectando simultáneamente a América del Norte y del Sur, Europa, África y Asia.
Todos estos acontecimientos comparten un patrón alarmante: los micro y nanoplásticos, al acumular carga electrostática, se han convertido en participantes activos de los procesos climáticos. Las partículas de plástico alteran el intercambio de calor entre el océano y la atmósfera, convirtiendo el planeta en un gigantesco acumulador de energía. Esta energía se transforma posteriormente en la fuerza destructiva de tormentas, tornados y precipitaciones anómalas.
Pero lo más peligroso es que los nanoplásticos atraviesan la barrera hematoencefálica y dañan las zonas del cerebro responsables del pensamiento crítico. Las personas pierden la capacidad de evaluar correctamente las amenazas precisamente cuando más vital resulta. Vemos los desastres, pero no logramos comprender su magnitud. Actuamos de forma impulsiva en lugar de racional. Es un círculo vicioso: la contaminación por plásticos intensifica las fuerzas naturales y, al mismo tiempo, nos priva del razonamiento necesario para hacerles frente.
Los científicos de ALLATRA han identificado la causa raíz: la carga electrostática de las partículas plásticas. Al eliminar esta capacidad de los nanoplásticos, podríamos activar los mecanismos naturales de autorrecuperación del planeta. El exceso de energía dejaría de acumularse en la atmósfera y en la corteza terrestre. Sin embargo, para lograrlo se requieren esfuerzos coordinados de toda la comunidad científica mundial, tal como se hizo en el Proyecto Genoma Humano.
El tiempo de la inacción ha terminado. Cada día de inacción significa más víctimas. Pero mientras aún seamos capaces de pensar, comprender y actuar, la humanidad todavía tiene la oportunidad de cambiar el futuro.
00:00 Introducción: desastres que marcaron la semana
00:29 Estados Unidos: tormenta invernal Fern y colapso del hielo en los estados del sur
04:46 Canadá: nevadas récord en Toronto y cierre de una central hidroeléctrica
06:17 Turquía: inundaciones en Mersin y Adana
07:29 Portugal: borrasca Kristin y récord nacional de viento
08:57 España: destrucción y víctimas humanas
09:52 Brasil: rayo cae sobre una multitud, número récord de heridos
11:07 Argelia: vientos de fuerza de huracán en una región atípica
12:20 Marruecos: inundaciones en Ksar el-Kebir
13:07 Italia: deslizamiento de tierra en Niscemi y amenaza de colapso de la ciudad
14:40 Análisis científico: cómo los nanoplásticos controlan los elementos naturales
Vea más en nuestro canal sobre las verdaderas causas del aumento de los desastres climáticos y su evolución basada en un modelo matemático:
📍Los terremotos catastróficos son inevitables para la humanidad. Egon Cholakian:
https://youtu.be/ZtE32FUT2S8?si=2PPWZFMGKmlz2quh
📍 ¡Es inevitable! Un informe científico abrió los ojos del mundo a la verdad sobre el clima:
https://youtu.be/8_oF1UJMOfw?si=UD_3hBYBIBl7uDX2
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